El municipio 218 y las promesas de escritorio
En política hay anuncios que se hacen para resolver problemas y hay anuncios que, antes de resolverlos, pueden terminar creando otros.
La promesa de convertir a San Francisco Totimehuacán en el municipio 218 de Puebla merece justamente una revisión de esa naturaleza.
Pável Gaspar, presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso, aseguró este 24 de septiembre que Totimehuacán será municipio antes de que concluya la actual Legislatura. Los habitantes, por su parte, entregaron firmas y exigieron que el procedimiento avance. (E-Consulta)
Hasta ahí, todo parece sencillo.
El problema comienza cuando se deja de escuchar el discurso político y se revisa el expediente.
Porque el propio Congreso reconoce que todavía existen documentos pendientes, incluidos elementos técnicos relacionados con los límites territoriales. Es decir, el procedimiento todavía está caminando. (Diario Puntual)
Entonces aparece la primera pregunta de esta Quiniela:
¿Por qué anunciar el resultado antes de terminar de resolver el procedimiento que debe producirlo?
¿Ya olvidaron Canoa?
Tal vez convendría refrescar la memoria.
En noviembre de 2019, el entonces gobernador Miguel Barbosa anunció públicamente que San Miguel Canoa sería el municipio 218 de Puebla y aseguró que cumpliría el compromiso con apoyo del Congreso. (E-Consulta Histórico)
Sonaba contundente.
Tan contundente que la entonces presidenta municipal de Puebla, Claudia Rivera Vivanco, reconoció que el anuncio la había tomado por sorpresa y que el Ayuntamiento ni siquiera había recibido una notificación oficial sobre el inicio del procedimiento. (OEM)
Y Canoa no se convirtió en municipio.
La lección parece sencilla:
Una declaración del gobernador no crea un municipio.
Como tampoco una declaración del presidente del Congreso.
Para eso existe un procedimiento, requisitos, estudios, delimitaciones, viabilidad administrativa, recursos, opiniones institucionales y, finalmente, una decisión legislativa.
El problema que alguien debió explicar
Lo verdaderamente delicado es que Totimehuacán no sería un caso aislado.
En 2019, una organización de presidentes auxiliares llegó a plantear que al menos 15 juntas auxiliares fueran elevadas a municipios. Entre las mencionadas estaban Chachapa, La Ceiba, San Lorenzo Almecatla, Tepetzintla, Atencingo y Santa Ana Xalmimilulco. (E-Consulta Histórico)
Incluso desde el Congreso se advertía entonces que elevar 15 juntas auxiliares a municipios implicaría analizar la gobernabilidad y los recursos públicos involucrados. (Urbano)
Y aquí es donde la promesa del municipio 218 adquiere otra dimensión.
Porque Puebla no tiene solamente una junta auxiliar que considera tener condiciones para convertirse en municipio.
Está Atencingo.
Está Alchichica.
Está San Miguel Tenextatiloyan.
Está Santa María Coapa.
Está Azumbilla.
Y hay otras.
La pregunta, entonces, no es si Totimehuacán merece ser escuchado.
Claro que merece ser escuchado.
La pregunta es:
¿Cuál será el criterio que utilizará el Estado?
Porque si la respuesta es población, infraestructura, servicios, actividad económica, identidad histórica o capacidad administrativa, habrá que explicar qué ocurrirá con aquellas juntas auxiliares que puedan acreditar condiciones semejantes.
Y si la respuesta es que Totimehuacán constituye un caso excepcional, entonces habrá que explicar qué lo hace excepcional.
Ahí está el verdadero problema.
La política también necesita memoria
Tal vez quienes hoy prometen el municipio 218 deberían revisar los antecedentes antes de hacer anuncios tan contundentes.
Porque Puebla ya vivió algo parecido.
Canoa fue anunciada como municipio y no ocurrió.
Y ahora Totimehuacán vuelve a ser presentado prácticamente como un hecho consumado, cuando todavía se están integrando elementos del expediente.
No se trata de estar en contra de Totimehuacán.
Se trata de preguntar si quienes gobiernan conocen suficientemente las consecuencias de aquello que prometen.
Porque una cosa es acompañar una demanda ciudadana.
Otra muy distinta es comprometer públicamente al Poder Legislativo con un resultado que todavía requiere cumplir un procedimiento.
Y aquí aparece la verdadera Quiniela
¿Qué pasaría si Totimehuacán finalmente obtiene el rango de municipio?
La pregunta siguiente seguramente no tardaría en aparecer en otros puntos del estado:
“¿Y nosotros por qué no?”
Entonces comenzaría el verdadero desafío.
Porque quizá el municipio 218 no sea el problema.
El problema podría ser todo lo que venga después del 218.
Y ahí veremos si quienes hoy hacen la promesa ya calcularon el costo político, jurídico, territorial, administrativo y financiero de abrir esa puerta.
Porque gobernar no consiste solamente en decirle a una comunidad lo que quiere escuchar.
Gobernar también significa saber qué problemas aparecerán después de decirlo.
Nuestra Quiniela
Nuestra hipótesis no es que Totimehuacán no vaya a convertirse en municipio.
Tampoco que necesariamente vaya a convertirse.
Nuestra hipótesis es otra:
La verdadera prueba para el Gobierno y el Congreso no será anunciar el municipio 218. Será demostrar que conocen y pueden resolver las consecuencias que esa decisión podría generar en las demás juntas auxiliares que llevan años buscando exactamente lo mismo.
Porque en política, una promesa puede ganar una primera plana.
Pero gobernar empieza cuando se apaga la cámara.

El vínculo más fuerte entre la noticia y los ciudadanos de Puebla.
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